Las 7 maravillas de El Paso

El Paso se encuentra en el corazón de La Isla Bonita, precedido por uno de los parques nacionales más antiguos de España, la Caldera de Taburiente, de escarpada orografía e inmensa belleza natural. Es un paraíso senderista, un museo natural, un lugar sagrado para los aborígenes, un portal hacia las estrellas y un cruce de caminos reales llenos de historias y de emociones que desean ser compartidas con sus visitantes.

Desde el punto más septentrional hasta el más meridional del municipio, se extiende una perfecta columna vertebral en forma de cumbre, que mantiene unidas ambas caras de la Isla Bonita. El recorrido de esta hilera pasa por frondosos pinares regados por una impresionante cascada de nubes que forman los alisios al encontrarse con las montañas en su camino, una fuente de agua pura, bendita e inagotable. En su vertiente sur, la cumbre desemboca en la espectacular Ruta de Los Volcanes, una zona marcada por paisajes lunares de reciente creación.

Pero nuestro municipio no sólo destaca por su enorme variedad natural, presume también de una riquísima herencia cultural. Muestra ejemplar de ello es el Taller de la Seda Las Hilanderas, la última estación en Europa que aún trabaja la Seda de manera totalmente manual y tradicional. La altísima calidad y el prestigio del trabajo realizado por este taller, nos ha embarcado en un viaje por importantes pasarelas de moda, de la mano de la embajadora modista Ágatha Ruiz de la Prada, una auténtica enamorada de nuestra seda. Pero también el recientemente estrenado centro de interpretación de petroglifos Benehauno, hace muestra de la riqueza cultural del entorno y acerca al viajero las joyas de la arqueología palmera, grabados rupestres y piezas originales de los aborígenes Benahoaritas.

Sería desmesurado si pretendiésemos contarles cada una de las riquezas y particularidades que aguarda el corazón de una isla tan hermosa como la nuestra, meritoria de la comparación con un parque de atracciones natural, pero permítannos acercar a los viajero curioso que nos quieran visitar, diez de los lugares más destacados que no se pueden perder durante su visita.

Parque Nacional de la

Caldera de Taburiente

«El corazón de La Palma»

Nuestro municipio tiene el honor de albergar la enorme depresión erosiva de 8 kilómetros de diámetro situada en el mismo corazón de la isla, sembrada de diques, barrancos, acantilados y roques. Es uno de los quince Parque Nacionales de España y posee condiciones geológicas únicas que dan lugar a impresionantes paisajes bañados por una gran variedad de especies endémicas de flora y fauna.

A lo largo de su recorrido estrella desciende un entrañable sendero apoyado por numerosos puentes durante 14 kilómetros, desde el mirador de Los Brecitos hasta el Barranco de Las Angustias, donde el visitante es conducido a través de hitos naturales como la Playa de Taburiente formada por el cauce del riachuelo, el estandarte simbólico de los aborígenes Roque Idafe, la Cascada de Colores que tanto llama la atención de los visitantes, la confluencia de Dos Aguas o el escarpado Barranco de Las Angustias y sus numerosas charcas naturales formadas entre rocas esculpidas por el agua. Todos estos valores son fuente de inspiración para numerosos artistas entre los que destaca la formación musical Taburiente, que dedicó una de sus canciones a la Caldera y que se ha convertido en todo un himno para la población local.

Previo a adentrarse en La Caldera, recomendamos encarecidamente el paso por su Centro de Visitantes, dotado de una sala expositiva y audiovisual en la que se explica no solo la naturaleza del Parque Nacional, sino los principales rasgos del territorio insular, con una gran maqueta tridimensional de la isla dispuesta en el centro y que acapara toda la atención de quién se asoma. En la siguiente instantánea tomada por David del Rosario se pueden observar el riachuelo que transcurre junto a la zona de acampada, las escarpadas montañas que rodean y protegen La Caldera, y las finas capas de nubes traídas por las corrientes de los alisios.

Pico Bejenado

«El guardian del valle»

El estratovolcán que delimita por el sur el parque nacional y que se levanta como un imponente guardián del Valle de Aridane, alcanza en su punto más elevado una altitud de 1.854 m.s.n.m. Como se puede observar en la fotografía adjunta tomada por David del Rosario, es una fabulosa atalaya para divisar toda la comarca occidental de la isla y desde lo alto de su cima se puede disfrutar de increíbles vistas sobre La Caldera, el Valle de Aridane y gran parte de la Ruta de los Volcanes.

El ascenso más clásico parte desde el Centro de Visitantes del Parque Nacional y suma 16 km de longitud, aunque la mayoría de sus usuarios prefieren hacer el trayecto en coche hasta Valencia y desde allí emprender el camino a pie durante 5,5 km, hasta alcanzar la cima. No obstante, también existe otra variante de 4 km que da comienzo en La Cumbrecita y asciende por la cara norte del Bejenado para finalmente encontrarse en su trayecto final con el ascenso anterior. El conjunto del pico forma la parte central de lo que se conoce en La Palma como el Guanche dormido, una alusión que hace referencia a la silueta de una persona acostada que forman las montañas de dicha zona y que se aprecia desde cierta distancia.

Ruta de los Volcanes

«La columna vertebral de La Palma»

La Palma está llena de volcanes que alcanzan su máximo esplendor en el Parque Natural de Cumbre Vieja. Allí podemos encontrar la famosa Ruta de los Volcanes, un sendero que conduce desde el Refugio del Pilar hasta el Faro de Fuencaliente en el extremo sur de la isla. Durante el recorrido, el viajero gozará de magníficas vistas de ambos lados de la isla y transitará por lugares tan opuestos como densos pinares y paisajes lunares llenos de cráteres, laderas de picón y lava, pintados con una paleta de colores que va desde al ámbar al negro más oscuro, pasando por infinidad de degradados de tonos rojizos y marrones.

La caminata completa tiene una longitud total de 24 kilómetros (sólo ida) y una duración estimada de 8:30 horas, sin embargo, existe una versión reducida que concluye en el pueblo de Los Canarios, con una duración estimada de 6 horas y una longitud de 19 kilómetros. Esta zona es idónea para los amantes del deporte de montaña y en especial para la práctica del trailrunning, muestra de ello es que ambas carrera de montaña referentes en la isla, la local Reventón y Transvulcania, pasan por sus senderos.

Mirador astronómico del

Llano del Jable

«La puerta al cielo»

El mirador del Llano del Jable se encuentra enclavado en un entorno volcánico de gran belleza, de camino hacia la anteriormente mencionada Ruta de Los Volcanes. Destaca no sólo por las espectaculares vistas sobre el Valle de Aridane y las grandiosas puestas de Sol que ofrece, sino por presumir de grandes prestaciones para la observación del cielo nocturno, por estar situado a una altura considerable de 1.341 m. y gracias a que las nubes acostumbran a quedarse por debajo de la cota de los 1.300 m., cubriendo la ya de por sí escasa contaminación lumínica del Valle.

Recomendamos encarecidamente dejarse eclipsar por las bondades del firmamento y vivir una de las experiencias que ofrecen nuestros guías starlight locales, que te acercarán al mundo de la astronomía mediante la observación con telescopios. Al margen de la observación, es una de los lugares más frecuentados por los fotógrafos que buscan capturar la instantánea más representativa de la isla, gracias a su gran contraste de colores entre el negro volcánico, el verde intenso de los pinos y los tonos rojizos de la vegetación que prolifera en primavera, lo que convierte al lugar en una de las estampas que más exporta La Palma al exterior, como bien pone en valor esta impactante imagen de Saúl Santos.

Pino de la Virgen

«La conexión con los antepasados»

En la parte alta de El Paso, se halla una pequeña ermita catalogada Bien de Interés Cultural e inaugurada en 1.930, donde según la tradición, la imagen de la Virgen apareció en el gigantesco pino canario que se alza ante La Ermita. Este pino de 35 metros de altura, es considerado uno de los ejemplares más longevos de su especie estimándose su edad en alrededor de 800 años. Bajo su longeva sombra enmarcada en un paisaje de postal que ha inspirado a infinidad de artistas de todas las facetas, motivando relatos y leyendas, cuadros y fotografías, se entremezclan tradición y devoción, historia y cultura.

Este lugar de gran encanto y obligada visita en El Paso, que se continúa adecuando con la incorporación de nuevos servicios, está recibiendo un gran número de turistas y aspira a convertirse en uno de los lugares más visitados de la isla. Desde aquí da comienzo la multitudinaria Bajada de la Virgen del Pino que se celebra trienalmente y en la que la virgen desciende a su templo parroquial acompañada de carrozas engalanadas, música folclórica y una multitud de romeros ataviados con trajes tradicionales. En esta espectacular fotografía nocturna se puede apreciar el enorme pino junto a la encantadora ermita capturada por Alexis Javier Acosta.

Museo de la Seda

«Maestría artesana»

La artesanía constituye otro importante atractivo para el visitante que viene a El Paso, sobre todo aquella que gira en torno a la seda. Su ciclo productivo desde la cría de los gusanos a la laboriosa elaboración del tejido, continúa desarrollándose de forma rigurosamente manual. Los orígenes se extienden casi hasta el medievo, constituyendo uno de los últimos reductos en Europa donde la seda se trabaja de manera totalmente tradicional. En el interior del encantador edificio de Bien de Interés Cultural en el que se sitúa, alberga una colección de piezas que resumen la Ruta de la Seda y al mismo tiempo, se puede disfrutar del buen hacer de las artesanas que con su maestría realizan la elaboración de prendas de seda con métodos y utensilios muy antiguos, exactamente igual que en el siglo XVI.

Las Hilanderas atienden personalmente con amabilidad y cercanía a los visitantes que disponen a adentrarse en el maravilloso mundo de una de las formas artesanas más longevas.

Centro de Interpretación de Petroglifos

Benehauno

«Cuna de la cultura Awara»

Las estaciones de grabados rupestres, como se puede contemplar en la fotografía de los Petroglifos de El Verde tomada por Tarek Ode, son las más vistosas de las manifestaciones culturales de la población indígena palmera y han sido estas las que motivaron la apertura de la instalación que lleva como subtítulo Centro de Interpretación de los Petroglifos de El Paso. Toma su nombre Benehauno de una variante toponímica ancestral de la montaña que hoy llamamos Bejenado, cuya majestuosa silueta domina todo el Valle de Aridane y cuya importancia ritual para los antiguos palmeros subraya, precisamente, la abundancia de estaciones, cuevas y conjuntos pastoriles ubicados en sus faldas.

El centro está custodiado por oriundos de El Paso que convierten la visita en toda una experiencias envuelta en historias personales, mientras se descubren piezas arqueológicas originales de la cultura benahoarita como vasijas, piezas líticas y óseas, o conchas marinas, y se pasea por la interesante exposición de paneles informativos complementados con contenidos audiovisuales.

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